Tutorial: Network analysis of a Twitter hashtag using Gephi and NodeXL

Análisis de Redes Sociales usando NodeXL

Clara Guibourg

Network analysis is a nifty area of data journalism that can show you how people are connected. This can be any type of connection really – Swedish data journalist Jens Finnäs mapped Eurovision voting data to see what countries vote for each other most often – but increasingly, it means looking at social networks like Facebook and Twitter.

Twitter Census by Intellecta Twitter Census by Intellecta

Since I’m just starting to get the hang of network analysis myself, I thought I’d share what I’ve picked up so far with this tutorial.

You can visualise your own Facebook friends, or find out who the most influential users are on a certain hashtag. This last example is what I’m going to go through in this tutorial, using the Excel extension NodeXL and the network visualisation tool Gephi.

  1. Download NodeXL and Gephi.
  2. Open a blank NodeXL template through your Start menu.
    2
  3. A network graph basically consists…

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Venezuela: La economía de los Mentos.

En el año 1840, nace en Breskens-Holanda una pastelería que luego de 60 años de actividad, y ahora en manos de la 3era generación de la familia, se convierte en la pequeña fábrica de confitería “Van Melle”. En el año 1932, la mente inquieta de los hermanos Michael y Pierre Van Melle, les hace ver más allá del menú de productos que a la fecha estaban ofreciendo, y ya luego de una 1era Guerra Mundial, y en pleno desarrollo de la 2da Revolución Industrial, los hermanos viajan a Polonia buscando ideas frescas en el campo de la confitería, y es cuando -luego de algunos excesos- acuden a las propiedades de la “Menta”, como descongestionante, digestivo y antiséptico, lo que les hace  pensar en crear un caramelo con sabor a menta, para estos menesteres, bautizándolo como MENTOS.

El 1° de septiembre de 1939, los alemanes invaden Polonia dando inicio a la 2da Guerra Mundial. Mientras esto ocurría, en Lainate-Italia (cerca de Milán), se había fundado la empresa de confitería “Perfetti”, la cual para finales de este conflicto bélico terminó totalmente destruida, y sus dueños trasladaron su operación a Rótterdam (Holanda) donde a los pocos meses, producto de la fusión con la confitería “Van Melle”, MENTOS creció de forma espectacular expandiéndose por Europa. En el año 2001, “Perfetti” adquiere la mayoría de las acciones de “Van Melle”, y nace “Perfetti Van Melle”, siendo hoy una productora a nivel mundial de caramelos y chicles, cuya mayor subsidiaria es Perfetti Van Melle de Estados Unidos de América. Hoy sus productos se distribuyen en más de 130 países.

Ahora bien, ¿Qué tiene que ver esto con Venezuela y su economía? Bueno, nuestra historia es un tanto diferente. El año 1840 fue el 2do año, del también segundo mandato del Gral. José Antonio Páez, quien mandó entre 1839 y 1843. Este fue el año en el que nace en Breskens-Holanda la pastelería “Van Melle”. Durante este período se produce una sensible baja en los precios del café principal producto de exportación de Venezuela para la época y creció el descontento entre los pequeños y medianos hacendados, debido a la aplicación de la Ley del 10 de abril de 1834, que llevaba a la ruina a un importante sector de productores. El malestar económico dio origen a la división de la oligarquía gobernante, de la cual se fueron separando importantes sectores que pasaron a constituir un partido de oposición al gobierno con el nombre de Partido Liberal.

En el año 1899 Cipriano Castro organiza un movimiento revolucionario bajo su comando exclusivo, con la colaboración de Juan Vicente Gómez, Manuel Antonio Pulido, Froilán Prato, Emilio Fernández, Régulo Olivares y Santiago Briceño Ayesterán, entre otros oficiales de confianza. Así forja la Revolución Liberal Restauradora, que comienza con la invasión del territorio nacional, el 23 de mayo de 1899. El presidente de la época Ignacio Andrade abandona el país por el incontenible avance del «Restaurador Castro», quien entra a Caracas el 22 de octubre de 1899 para convertirse en primer magistrado hasta diciembre de 1908, cuando su compadre Juan Vicente Gómez le quita el poder, mandando durante 27 años, siendo justo el año 24 de su mandato cuando los hermanos Michael y Pierre Van Melle viajan a Polonia y desarrollan la idea y concepto del MENTO.

El 17 de diciembre de 1935, muere Juan Vicente Gómez y resulta electo Eleazar López Contreras presidente encargado para sustituirlo hasta el 19 de abril de 1936, cuando el Congreso lo elige presidente constitucional para el período 1936-1943, quien desde su primer mensaje al país, anunció su deseo de reducir el período presidencial de 7 a 5 años y prohibir la reelección para el ejercicio inmediato siguiente, lo cual quedó sancionado en la reforma a la Constitución Nacional del 16 de julio de 1936. Para el 1° de septiembre de 1939, comienza la 2da Guerra Mundial, y Venezuela se declara nación neutral en este conflicto.

El 5 de mayo de 1941, el general López Contreras hizo entrega del poder al general Isaías Medina Angarita ante el Congreso Nacional que había elegido a éste, presidente para el período 1941-1946, último año este en el cual la confitería “Perfetti” fue destruida, y sus dueños trasladaron su operación a Rótterdam (Holanda), ya Venezuela había abandonado en los años 20 su imagen de país exportador de productos agrícolas, y ya eramos vistos como un país exportador de petróleo “oro negro”. Ya en el año 2001 nuestro país se encontraba en el 3er año de gobierno de una opción no muy diferente a lo que nos muestra la historia, porque quien atentó contra el régimen constitucional en 1992,  se había convertido en presidente por el voto popular.

Ya hoy en 2016, 17 años después de este evento, Venezuela y su economía se encuentran en niveles de decrecimiento sostenido por el orden de un -5,7% del PIB, Inflación acumulada de ¿180,4%? según el BCV luego de un reconversión monetaria, control cambiario con más de 12 años de vigencia, control de precios, devaluación de la moneda, 2 tipos de cambio luego de múltiples ensayos y costosos errores, canasta básica alimentaria por el orden de 16 salarios mínimos, aparato productivo público y privado en franco proceso de destrucción, altos niveles de inseguridad personal, material y jurídica, estancamiento económico con inflación, migraciones forzosas de nuestra población económicamente activa a otras latitudes, servicios básicos prácticamente inexistentes, escasez de alimentos y productos de uso diario, desatención campante de la salud y la educación, que dentro de tantos efectos secundarios, ha dejado una gran cantidad de informales -organizados o no- que inundan los principales medios de transporte masivo -superficiales o subterráneos- ofreciendo ese producto que los hermanos Van Melle inventaron en su viaje a Polonia en 1932, los MENTOS, cuyo costo representa el valor del billete más alto de nuestro cono monetario 100 Bs. -quizás al leer este artículo sea mucho más-, como indisoluble indicador de la pérdida del poder de compra y del valor del trabajo del venezolano.

Por los momentos, somos la economía de los MENTOS. Pero con la convicción de que más allá de nuestro devenir histórico de conspiraciones y tomas forzosas de poder, hemos tenido siempre las herramientas para transformar lo que somos a lo que queremos ser.

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Buhoneros hacen del Metro un mercado de golosinas

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La digitalización invisible #infografia @andresmacariog

TICs y Formación

Tuit La digitalizacion invisible-Andres Macario

Basado en el artículo La digitalización invisible de Andrés Macario en El Norte de Castilla.

Digitalización y transformación digital. Últimamente estos conceptos han acaparado un protagonismo en nuestras vidas como en su momento pudo hacerlo la llegada de internet, que cambió la forma de trabajar y comunicarse de muchas personas.Tecnología y digitalización son compañeras inseparables en este trayecto. Las líneas de desarrollo tecnológico para la digitalización serán la comunicación máquina a máquina, el soporte del big data a las relaciones entre personas, profesionales y con empresas, y la comunicación hombre a máquina.

La digitalización tiene que dejar de ocupar el centro de nuestras vidas y devolver el protagonismo a las personas. Un estadio al que llegaremos cuando nos olvidemos de la tecnología que lo hace posible y pase a un segundo plano, que será una realidad cuando la adopción digital sea plena y la integremos en nuestros…

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Líder, Gerente, y Líder-Gerente

 

En el mundo gerencial, se asocia la figura del gerente con la del líder, y esto es quizás lo más normal. Pero no necesariamente el gerente es el líder en nuestras organizaciones, y de igual forma, el líder no es necesariamente el gerente de los recursos en la empresa. Y es que debe existir un individuo que integre ambas cualidades, el cual vendría siendo el líder-gerente.

Ahora bien, gerente y líder no son necesariamente lo mismo. Vamos a ver, si por gerente entendemos a aquella persona que administra recursos humanos, físicos, materiales, tecnológicos y financieros, en las esferas administrativas y operativas de una organización, con la intención de agregarle valor a la misma y obtener un resultado positivo al final del ejercicio económico, y por líder a aquella persona a la que un grupo de individuos sigue, reconociéndola como jefe u orientador –más allá del rango, cargo o jerarquía- en el ámbito empresarial, quizás podemos ver la diferencia.

Si hacemos un poco de memoria, es posible que podamos recordar alguna experiencia académica, laboral, familiar o personal, en la cual aquella persona señalada como gestora de los recursos, si bien desempeñaba una excelente labor, no necesariamente era seguida por la mayoría, siendo un buen gerente, pero no el líder. En este caso, quizás aquella persona de cargo o rango medio, que estaba en contacto con todos, y motivaba a los demás a diario en la organización, era quien capturaba la atención de los compañeros de trabajo, asumiendo el rol de líder.

Entonces, ¿el líder nace o se hace?, pues la respuesta a esta pregunta ya la conocemos, y si bien nacemos con cualidades y aptitudes que nos orientan a ser líderes en nuestros espacios, debemos recordar que el líder se hace! Y en conocimiento de esta realidad, solo resta estar consciente de nuestras fortalezas y debilidades, para podernos ubicar correctamente como buenos gerentes o líderes sagaces, con la intención de fortalecer aquellos aspectos personales, laborales o académicos, que nos permitan trascender al nivel de líder-gerente.

Y es que el líder-gerente es una especie en extinción, puesto que se piensa que tan solo con ostentar un cargo o jerarquía, automáticamente los miembros de nuestra organización nos seguirán sin mediar palabras. Y esto no es así, porque el líder da el ejemplo, el líder instruye, el líder orienta y define el camino a seguir, el líder se comunica y está en contacto permanente con todos, motivándolos y aleccionando para crecer como organización sobre los errores cometidos, siendo empático y firme en las tomas de decisión. Y esto no es muy frecuente en la actualidad, donde gerencia y liderazgo se confunden del mismo modo que  integridad y honestidad, donde también se puede ser lo segundo sin necesariamente ser lo primero.

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Teoría de la ética y la gestión empresarial

En el marco de la teoría de la ética y gestión empresarial, la ética empresarial es el estudio de normas morales, y de cómo éstas se aplican a los sistemas y organizaciones a través de los cuales las sociedades modernas producen y distribuyen bienes y servicios, y a la gente que trabaja dentro de esas organizaciones. La ética empresarial, en otras palabras, es una forma de ética aplicada, y compren­de no sólo el análisis de normas y valores morales, sino que también trata de aplicar las conclusiones de ese análisis a la serie de instituciones, tecnologías, transacciones, activi­dades, y procedimientos que llamamos “negocios”. Como lo sugiere esta definición, los asuntos de la ética empresarial abarcan una amplia variedad de temas, los cuales podemos ordenar en tres clases diferentes de asun­tos: asuntos sistémicos, corporativos, e individua­les[1].

La empresa, sus propietarios y los gerentes, dependen de la sociedad donde operan en cuanto a su existencia y prosperidad, pero también tienen respecto a ella importantes obligaciones y responsabilidades. De esta manera, podríamos afirmar que la responsabilidad social empresarial es “la conciencia del compromiso y la acción de mejora continua medida y consistente, que hace posible a la empresa ser más competitiva, cumpliendo con las expectativas de todos sus participantes en particular y de la sociedad en lo general, respetando la dignidad de la persona, las comunidades en que opera y su entorno”[2].

Desde el punto de vista de la ética empresarial, la moral de la empresa o corporación debe ser analizada a la luz del tipo de modelo económico que priva en el mercado en el cual se desenvuelve.[3] Por ejemplo, ante un modelo de capitalismo competitivo, en el que todas las empresas tienen más o menos el mismo tamaño y compiten entre sí, la empresa no tendría necesariamente responsabilidad moral sobre lo que ocurra en el mercado, porque no posee control total sobre las principales variables que influyen en él, claro está, esto desde el punto del modelo, porque como hemos mostrado, las empresas son “personas” y sus decisiones se ven afectadas por las estructuras éticas, morales y de valores que todas ellas posean, afectando positiva o negativamente su entorno (externalidades) y el resto de las personas vinculadas a ella.

En un modelo de este tipo, los precios los fija el mercado, lo mismo que los salarios, las tasas de interés, las condi­ciones de venta, la tasa de la ganancia, etc. Esto quiere decir que el mercado tiene mecanismos que imponen a la empresa el tipo de comportamiento que ésta debe seguir. La compleja dinámica del entorno económico mundial, exige amplios niveles de comprensión de los elementos que componen el entramado de relaciones que orientan a las organizaciones y sus gerentes, a formular estrategias que les permitan trascender.

Para generar confianza, seguridad, poder y sabiduría, hay que reconocer valores y principios como: la imparcialidad, la humildad, la equidad, la justicia, la integridad y la honradez, los cuales sirven de orientación para cambiar el modo en que los gerentes abordan las necesidades y oportunidades de las organizaciones que lideran. Es por esta razón, que el rol del gerente como responsable de la articulación y desarrollo de las actividades de los agentes económicos, dentro y fuera de las estructuras de la organización, posee un preponderante efecto en la dinámica sistémica del entramado global de acciones que definen el cambio y la adaptación al entorno. De allí la gran necesidad de incluir en su estructura de pensamiento y acción, los elementos éticos y morales fundamentales para crecer, coexistir y desarrollarse en armonía con la sociedad.

Porque finalmente, el crecimiento y desarrollo económico y social de las naciones, tienen en el tejido empresarial y su actividad impulsora, uno de los pilares fundamentales para la consecución de los equilibrios necesarios en función del bienestar social del colectivo. Pero estos equilibrios se deben lograr con el concurso moral y ético de los gobiernos, los agentes económicos y las empresas en general, donde el rol del gerente va más allá del conocimiento o del manejo de elementos estratégicos de mercado, sino que debe impregnarse de un sentido de responsabilidad por todas aquellas acciones que emprende a través de su organización, y que impacta de diferentes formas, en todos los niveles de relación sistémico con micro y macro entorno.

En este sentido, el ejercicio de la ética y la moral en el desarrollo de las actividades gerenciales, debe encontrarse en uno de los lugares más elevados en los centros de formación académica de pre y postgrado a nivel mundial, por el efecto que éste posee sobre las relaciones sociales y de intercambio en términos de la confianza y credibilidad de las personas, instituciones, legislaciones y gobiernos a nivel mundial.

 

[1] Velásquez, Manuel: Ética en los Negocios, D.F., México, Editorial Prentice Hall, 4ta Edición, Año 2000.

[2] Rangel Marta: ¿Filantropía o Responsabilidad Social Empresarial?, Centro Mexicano para la Filantropía, A.C. México D.F., 1995.

[3] Gómez, Emeterio: La Responsabilidad Moral de la Empresa Capitalista, Caracas, Venezuela, Ediciones CEDICE, Año 2005.

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La gerencia organizacional y la moral

Las organizaciones, al igual que las personas, poseen una moral, y son los valores de los miembros que las integran, las que conforman y condicionan su contexto ético. Como las valoraciones humanas se dan en el ejercicio de la acción, éstas son susceptibles de ser modificadas es decir,  son afectadas por el cambio.

De esta forma, las personas pueden tener conductas morales e inmorales a lo largo de un período de tiempo. Ahora bien, si llegara a ocurrir un cam­bio en la estructura moral de las personas, su comportamiento sería otro, porque éstas crean y dimensionan su realidad de acuerdo con sus nuevos criterios y probablemente comiencen a realizar actuaciones distintas. De esta manera, todos los humanos poseen una moral que, permanentemente, sale al encuentro con la ética de las demás personas. Por tanto, la ética es una cuestión individual e íntima y colectiva a la vez.[1]

La moral de la sociedad se conoce como ética pública, y en ella existe el cúmulo de valores que la sociedad asume como propios, quedando generalmente establecidos y aceptados en las normas o códigos patentados en las constituciones. Cuando los valores y los actos de la gente se desvían en relación a dichos códigos, ocurre una trasgresión en la sociedad. Ésta se conoce como delito[2]. Así las cosas, además de los códigos de ética contemplados en las constituciones, existen otros códigos presentes en las organizaciones, la familia y, en general, en las agrupaciones sociales de toda índole. No importa si estos códigos se encuentran escritos o no, pues si están sedimentados en el comportamiento de todos los miembros de la comunidad estas normas construirán límites conductuales importantes.

Desde el punto de vista empresarial, la función y efecto de las corporaciones y empresas en los mercados, deben estar acorde a la ética pública, y sus esfuerzos deben orientarse al crecimiento y desarrollo de la sociedad, con base en el bienestar general. Allende a esto, se debe fomentar la responsabilidad moral de las corporaciones, más allá de la promoción de la Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa (RSE o RSC), donde se incentive la promoción de normativas legales sobre la conducta corporativa, las cuales abordarían aspectos como la competencia desleal y los impactos negativos de las corporaciones en la sociedad.

En palabras de Bernardo Kliksberg: “La discusión sobre la ética ha vuelto impulsada por la ciudadanía para quedarse y expandirse después de la preponderancia en las últimas décadas de un pensamiento economicista reduccionista que consideraba al tema económico un mero tema técnico. La realidad ha demostrado las limitaciones de ese enfoque.”[3]  Desde este punto de vista, la preeminencia de la visión estrictamente numérica del análisis económico, y su vinculación con el desarrollo de los mercados en el contexto social, ha llegado a un punto de no retorno, donde se hace indispensable la inclusión de lo “ético” como factor fundamental para el cambio de las estructuras y, por ende, del crecimiento y desarrollo.

Es por esta razón, que para Bernardo Kliksberg: “La falta de un debate ético permanente ha generado una anomia[4] que ha facilitado la corrupción. Por eso en América Latina, por ejemplo, hay hoy una sed de ética.”[5] Como podemos ver, el problema no es solo incluir lo “ético”, sino también dar en consecuencia la necesaria discusión, sobre todos aquellos aspectos que resultan prioritarios cambiar, para lograr la transformaciones que lleven a la sociedad a un estadio de bienestar social.

Para Kliksberg: “Una economía orientada por la ética no aparece como un simple sueño, sino como una exigencia histórica para lograr que la paradoja de la pobreza en medio de la riqueza pueda realmente superarse y construir un desarrollo pu­jante, sustentable y equitativo. El precepto bíblico que ordena hacerse responsa­bles los unos por los otros indica que frente a tanto sufrimiento de tantos no hay lugar a más postergaciones en este desafío decisivo.”[6] Y es quizás en este punto donde, el Capital Social[7], nos pueda aportar un camino válido como instrumento para el desarrollo de las herramientas, que permitan alcanzar la justicia social en los diferentes ámbitos de la vida de las personas.

En palabras de Emeterio Gómez: “El problema de la Moral no atañe simplemente al tener principios y valores, sino a la idea básica de ¿cuánta fuerza espiritual tienes para imponer -o imponerte a ti mismo- tus valores? Y el tamaño de esa fuerza guarda una estrecha relación con el tamaño de la presión que la realidad ejerce sobre nosotros”. “La Ética tiene sentido mientras usted tiene posibilidades de imponerse por sí mismo sobre el vicio…o sobre la realidad”[8]. Desde este punto de vista, la moral en el caso de las organizaciones, nos remite a un colectivo, a un consenso que se asume y que, al igual que en los paradigmas, tiene una vigencia limitada y tiende a ser sustituido por nuevos puntos de vistas consensuados.

En opinión de Emeterio Gómez: “Si una persona –gerente- decide “no actuar” ante hechos o situaciones puntuales, por supuesto que no hace uso de ética alguna, es su decisión de “no actuar” la que se impone, y ello está en su derecho, tiene potestad para asumir esa posición, pero a su vez está infringiendo un deber: “la responsabilidad de tomar una decisión”[9]. En este punto, al ser la toma de decisión una responsabilidad compartida por las personas que en consenso han asumido una moral pública, el acto de “no actuar” se torna ético al influir en el ejercicio de la toma de decisión, la cual es “responsabilidad” de la persona que decide.

 

[1] Mas, María: Desarrollo Endógeno (Desarrollo y Competencia), Caracas, Venezuela, Editorial Panapo, Año 2005.

[2] Ibídem

[3] Kliksberg, Bernardo: Más Ética, Más Desarrollo, Buenos Aires, Argentina, Editorial Temas, 3era Edición, Año 2004.

[4] Anomia: En las ciencias sociales se usa con frecuencia la expresión anomia para denotar crisis ética. Aun cuando cada autor ha usado la expresión con sentidos y propósitos algo distintos, el núcleo de la idea de anomia es la incapacidad de lo normativo para controlar la conducta social.

[5] Kliksberg, Bernardo: Más Ética, Más Desarrollo, Buenos Aires, Argentina, Editorial Temas, 3era Edición, Año 2004.

[6] Ibídem

[7] Capital social: Conjunto de relaciones  sociales de las que en un determinado momento dispone un sujeto individual (empresario o un trabajador) o un sujeto colectivo (privado o público), con base en la confianza, la asociatividad, la conciencia cívica y los valores éticos.

[8] Gómez, Emeterio: La Responsabilidad Moral de la Empresa Capitalista, Caracas, Venezuela, Ediciones CEDICE, Año 2005.

[9] Ibídem

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